El esqueleto formado por un conjunto de huesos
constituye el armazón o soporte del cuerpo y a la vez le sirve de protección.
El esqueleto constituye la parte pasiva del sistema locomotor
El sistema óseo está formado por un
conjunto de estructuras sólidas compuestas básicamente por tejido óseo, que se
denominan huesos.
Los huesos cumplen tres funciones
fundamentales: proporcionar sostén al organismo, constituir los segmentos
móviles del sistema de palancas configurado junto a las articulaciones y
músculos, brindar protección a los órganos y tejidos internos. Otras funciones
importantes de los huesos son participar en el metabolismo de diversos
minerales, como el calcio o el fósforo, y en la formación de la sangre, proceso
en el que está involucrada la médula ósea interior de algunos huesos.
El esqueleto humano cuenta con aproximadamente
208 huesos. Esta cifra no es constante porque algunas personas poseen algunos
pequeños huesos, conocidos como supernumerarios, que se localizan en el cráneo
o en los dedos. Un bebé puede tener hasta trescientos huesos ya que nace con
algunos separados para facilitar el nacimiento.
Los huesos son de variadas formas y
tamaños: largos, planos, cortos, esponjosos y compactos. Cada hueso cumple una
función especial en el sistema. Los huesos no son estructuras lisas, ellos
presentan protuberancias y partes rugosas.
Para el estudio del esqueleto humano se
toman en cuenta 4 regiones: cabeza (cráneo y cara), tronco (columna vertebral,
costillas, esternón, omóplato y clavícula), extremidades superiores (hombro,
brazo, antebrazo y mano) y por último aunque no menos importante las
extremidades inferiores (caderas, muslo, pierna y pies).
El sistema óseo
El sistema óseo y el esqueleto:
El sistema óseo está formado por un
conjunto de estructuras sólidas compuestas básicamente por tejido óseo, que se
denominan huesos.
Un esqueleto interno consiste en
estructuras rígidas o semirrígidas dentro del cuerpo, que se mueven gracias al
sistema muscular. Si tales estructuras están mineralizadas u osificadas, como
en los humanos y otros mamíferos, se les llama huesos. Otro componente del
sistema esquelético son los cartílagos, que complementan su estructura. En los
seres humanos, por ejemplo, la nariz y orejas están sustentadas por cartílago.
Algunos organismos tienen un esqueleto interno compuesto enteramente de
cartílago, sin huesos calcificados, como en el caso de los tiburones. Los
huesos y otras estructuras rígidas están conectadas por ligamentos y unidas al
sistema muscular a través de tendones.
El esqueleto de un ser humano adulto
tiene, aproximadamente, 206 huesos, sin contar las piezas dentarias, los huesos
sutúrales o wormianos (supernumerarios del cráneo) y los huesos sesamoideos.
El conjunto organizado de huesos —u
órganos esqueléticos— conforma el sistema esquelético, el cual concurre con
otros sistemas orgánicos (sistema nervioso, sistema articular y sistema
muscular) para formar el aparato locomotor.
El esqueleto óseo es una estructura propia
de los vertebrados. En Biología, un esqueleto es toda estructura rígida o
semirrígida que da sostén y proporciona la morfología básica del cuerpo, así,
algunos cartílagos faciales (nasal, auricular, etc.) debieran ser considerados
también formando parte del esqueleto.
Funciones básicas del esqueleto:
Los huesos desempeñan funciones
importantes entre las cuales se pueden mencionar las siguientes.
1) Función de sostén. El esqueleto
constituye un armazón donde se apoyan y fijan las demás partes del cuerpo, pero
especialmente los ligamentos, tendones y músculos, que a su vez mantienen en
posición los demás músculos del cuerpo.
2) Locomoción. Los huesos son elementos
pasivos del movimiento, pero en combinación con los músculos permiten el
desplazamiento, ya que les sirven de punto de apoyo y fijación.
3) Protección. En muchos casos los
huesos protegen los órganos delicados como en el caso de los huesos del cráneo,
que constituyen una excelente protección para el encéfalo; la columna vertebral
y las costillas protegen al corazón y los pulmones; las cavidades orbitarias
protegen a los ojos; el hueso temporal aloja al oído, y la columna vertebral
protege la médula espinal.
4) Hematopoyesis. En la médula roja de
los huesos largos se producen los glóbulos rojos y en menor cantidad linfocitos
y monocitos.
Hueso.
El hueso es un órgano firme, duro y
resistente que forma parte del endoesqueleto de los vertebrados. Está compuesto
principalmente por tejido óseo, un tipo especializado de tejido conectivo
constituido por células, y componentes extracelulares calcificados. Los huesos
también poseen cubiertas de tejido conectivo (periostio) y cartílago (carilla
articular), vasos, nervios, y algunos contienen tejido hematopoyético y adiposo
(médula ósea).
Los huesos poseen formas muy variadas
y cumplen varias funciones. Con una estructura interna compleja pero muy
funcional que determina su morfología, los huesos son plásticos y livianos
aunque muy resistentes y duros.
El conjunto total y organizado de las
piezas óseas (huesos) conforma el esqueleto o sistema esquelético. Cada pieza
cumple una función en particular y de conjunto en relación con las piezas
próximas a las que está articulada.
La superficie de los huesos presenta
prolongaciones, protuberancias y tuberosidades, en las que se insertan los
ligamentos de las articulaciones y los tendones de los músculos, y una gran
variedad de irregularidades como surcos, poros y depresiones por las que
discurren y penetran los vasos sanguíneos y los nervios.
Composición y estructura de los huesos:
Los huesos son estructuras
resistentes de color blando amarillento compuestos de sustancias minerales y
orgánicas.
Las sales minerales le dan dureza y
resistencia a los huesos y son:
Fosfato de calcio 85 %
Carbonato de calcio 9 %
Fluoruro de calcio 4 %
Fosfato de magnesio 2 %
La oseína es la sustancia orgánica y
constituye más de 1/3 del material que forma los huesos y ella confiere a los
huesos elasticidad y resistencia.
Los minerales de los huesos no son
componentes inertes ni permanecen fijos sino que son constantemente
intercambiados y reemplazados junto con los componentes orgánicos en un proceso
que se conoce como remodelación ósea.
Su formación y mantenimiento está
regulada por las hormonas y los alimentos ingeridos, que aportan vitaminas de
vital importancia para su correcto funcionamiento.
Estructura de los huesos:
Si se hace un corte longitudinal en
el hueso largo podemos observar las siguientes estructuras:
El periostio o membrana fina
conjuntiva que recubre todo el hueso.
El tejido compacto, que parte desde
los extremos o epífisis y se engruesa en el centro o diáfisis,
El tejido esponjoso, que se ubica en
la epífisis y constituye la médula ósea
El canal medular, que se encuentra
ocupado por la médula ósea. En la médula ósea roja se encuentran los
eritoblastos, de los cuales se originan los eritrocitos o glóbulos rojos, por
tanto esta estructura constituye el principal órgano hematopoyético.
En cuanto a su estructura
microscópica el tejido óseo está constituido por células óseas u osteoblastos y
sustancia fundamental. En un corte transversal se observan los canales de
Havers, alrededor de los cuales se disponen en capas concéntricas las
laminillas.
Tipos de huesos:
Según su tamaño y forma, se pueden
diferenciar tres tipos de huesos: huesos largos, planos y cortos.
Los huesos largos, como los de las
extremidades, son cilíndricos y alargados. Disponen de un cuerpo central ó
diáfisis y de dedos extremos o epífisis, que forman parte de las articulaciones.
La zona en la que se une la diáfisis con los extremos óseos se conoce como
metáfisis. Constan de una corteza, que es una capa externa de tejido óseo
compacto de varios milímetros de espesor, y es la que brinda solidez al hueso,
y de una zona interna denominada cavidad medular. La corteza está revestida por
fuera por una lámina de tejido conjuntivo y óseo denominada endostio. La
cavidad medular de los extremos óseos está rellena de un tejido óseo esponjoso,
poco denso. En las zonas centrales de los huesos, la cavidad alberga un tejido
distinto: la médula ósea.
Los huesos planos, como los del
cráneo, el esternón, las costillas o los huesos ilíacos, son delgados, planos y
anchos. Cuentan con una capa externa de tejido óseo compacto, y están rellenos
de tejido óseo esponjoso.
Los huesos cortos, como las
vertebras, los huesos del carpo de las manos y los del tarso de los pies, son
pequeños y tienen forma cúbica o cilíndrica. Al igual que los huesos planos,
cuentan con una capa externa de tejido óseo compacto, rellena de tejido óseo
esponjoso.
El hueso no es totalmente sólido sino
que tiene pequeños espacios entre sus componentes, formando pequeños canales
por donde circulan los vasos sanguíneos encargados del intercambio de
nutrientes. En función del tamaño de estos espacios, el hueso se clasifica en
compacto o esponjoso.
Hueso Compacto:
constituye la mayor parte de la diáfisis de los huesos largos así como de la
parte externa de todos los huesos del cuerpo. El hueso compacto constituye una
protección y un soporte. Tiene una estructura de láminas o anillos concéntricos
alrededor de canales centrales llamados canales de Havers que se extienden
longitudinalmente. Los canales de Havers están conectados con otros canales
llamados canales de Volkmann que perforan el periostio. Ambos canales son
utilizados por los vasos sanguíneos, linfáticos y nervios para extenderse por
el hueso. Entre las láminas concéntricas de matriz mineralizada hay pequeños
orificios donde se encuentran los osteocitos. Para que estas células puedan
intercambiar nutrientes con el líquido intersticial, cada orificio dispone de
una serie de canalículos por donde se extienden prolongaciones de los
osteocitos. Los canalículos están conectados entre sí y, eventualmente a los
canales de Havers.
Hueso esponjoso:
en el hueso esponjoso las láminas
intersticiales están dispuestas de forma irregular formando unos tabiques o
placas llamadas trabéculas. Estos tabiques forman una estructura esponjosa
dejando huecos que están llenos de la médula ósea roja. Dentro de las
trabéculas están los osteocitos que yacen en sus orificios con canalículos que
irradian desde las mismas. En este caso, los vasos sanguíneos penetran
directamente en el hueso esponjoso y permiten el intercambio de nutrientes con
los osteocitos.
El hueso esponjoso es el principal
constituyente de las epífisis de los huesos largos y del interior de la mayor
parte de los huesos.
Es un tejido muy consistente,
resistente a los golpes, presiones y tracciones pero también elástico, protege
órganos vitales como el corazón, pulmones, cerebro, etc., asimismo permite el
movimiento en partes del cuerpo para la realización de trabajo o actividades
estableciendo el desplazamiento del individuo. Forma el aparato locomotor
originando la estructura ósea o esqueleto y está revestido por músculos
dependiendo de su ubicación. Es también un depósito de calcio movilizable,
órgano hematopoyético (alberga a la médula: formador de los componentes formes
de la sangre). Almacenamiento como reserva de calcio y fosforo del cuerpo.
Articulaciones
Se denomina articulación a la unión
de dos o más huesos entre sí. La función de las articulaciones es brindar
movilidad y estabilidad a los segmentos óseos que se relacionan en ellas.
Tipos de articulación:
Según la amplitud de movimiento que
permiten, existen tres tipos de articulación.
Las articulaciones fijas o sinartrosis, no permiten prácticamente ningún movimiento a los
segmentos óseos involucrados, que contactan unos con otros directamente. Así
ocurre en las articulaciones entre los huesos del cráneo, cuya principal
función es proteger los órganos que se encuentran en su interior.
Las articulaciones semimóviles o anfiartrosis, pueden articularse ligeramente, y
los segmentos óseos que la conforman están rodeados de una fina capa de tejido
cartilaginoso o fibrocartílago. Tal es el caso de las articulaciones de los
cuerpos vertebrales, los cuales solo permiten pequeños movimientos. Pese a
ello, cuando se suman los movimientos del conjunto de articulaciones de la
columna vertebral, ésta puede describir amplios movimientos de flexión,
extensión o rotación.
Finalmente las articulaciones móviles o diartrosis, son las que brindan una
mayor amplitud de movimiento; en ellas, los extremos óseos que se vinculan
entre sí disponen de diversas estructuras que facilitan el deslizamiento de uno
sobre el otro y garantizan al mismo tiempo la estabilidad de la articulación.
La mayor parte de las articulaciones de las extremidades son de este tipo.
El cuerpo humano tiene diversos tipos
de articulaciones móviles. La cadera y el hombro son articulaciones del tipo
esfera-cavidad, que permiten movimientos libres en todas las direcciones. Los
codos, las rodillas y los dedos tienen articulaciones en bisagra, de modo que
sólo es posible la movilidad en un plano. Las articulaciones en pivote, que
permiten sólo la rotación, son características de las dos primeras vértebras;
es además la articulación que hace posible el giro de la cabeza de un lado a
otro. Las articulaciones deslizantes, donde las superficies óseas se mueven
separadas por distancias muy cortas, se observan entre diferentes huesos de la
muñeca y del tobillo
El cartílago articular
El cartílago articular es una capa de
tejido cartilaginoso y de grosor variables, que reviste la superficie de los
extremos óseos que se encuentran dentro de las articulaciones. Su función es
evitar el desgaste y la fricción de los extremos óseos, permitir que éstos
encajen mejor y amortiguar, transmitir y distribuir las fuerzas de gravedad y
de tracción muscular que convergen en las articulaciones.
El tamaño y la forma del cartílago
articular varía considerablemente. Los cartílagos articulares mas voluminosos
son los de las rodillas y caderas, que deben soportar una mayor fuerza de
gravedad: su espesor, en estas articulaciones, puede llegar a 4mm.
La propiedad más importante del
cartílago articular es la elasticidad, es decir, la capacidad de volver a su
situación inicial tras ser sometido a una fuerte presión. Esta elasticidad es
debida a que, al ser presionado, el cartílago articular expulsa agua de su
propio tejido hacia la cavidad articular y cuando dicha presión cesa, absorbe
el agua nuevamente.
La capsula articular y el líquido articular
La cápsula articular o sinovial es
una cubierta doble que envuelve las articulaciones móviles y que sirve para
darles estabilidad. Las cápsulas articulares más voluminosas son las de las
rodillas, que proyectan hacia el interior de la articulación unas muescas
laterales o meniscos.
La capa externa de la cápsula
articular, o membrana fibrosa, es un manto rugoso y extensible que está
fuertemente unido a los huesos, justo en el límite de la articulación. La capa
interna, o membrana sinovial, más delgada y elástica, reviste la articulación
por dentro y está unida, por sus extremos, al cartílago articular. Su principal
función es elaborar y secretar hacia la cavidad articular el líquido articular;
además, cuenta con numerosas células defensivas.
El líquido articular o sinovial es un
líquido viscoso y amarillento que ocupa el interior de la cavidad articular. Su
función es lubrificar y reducir las fricciones entre los extremos óseos y
nutrir al cartílago articular. También posee células defensivas.
El esqueleto humano
Para el estudio del esqueleto humano
se consideran tres regiones: cabeza, tronco y extremidades.
Huesos de la cabeza
Para estudiar los huesos, que son 22,
se pueden considerar dos partes: el cráneo y la cara.
Huesos del cráneo.
Los huesos del cráneo desempeñan
funciones de protección para el encéfalo son los siguientes: un frontal que
forma la frente y contribuye a formar las órbitas de los ojos; un occipital
situado en la región post-inferior del cráneo; dos temporales localizados uno a
cada lado del cráneo a nivel de los oídos; dos parietales que se encuentran a
cada lado de la cabeza hacia la parte superior por encima de los temporales; un
esfenoides que se encuentra formando la base anterior del cráneo y un etmoides
situado entre el frontal y el esfenoides.
Huesos de la cara:
La región de la cara comprende 14
huesos que contribuyen a formar cavidades. Todos los huesos de la cara están
soldados al cráneo, excepto el maxilar inferior que se articula al cráneo por
una articulación móvil. Estos huesos son:
Dos nasales que forman la base de la
nariz.
Dos malares que forman los pómulos de
la cara.
Dos lagrimales o unguis que están
situados en las órbitas de los ojos y presentan un canal lagrimal por donde
corren las lagrimas.
Dos cornetes inferiores que se
encuentran en las fosas nasales.
Dos palatinos que forman el paladar
óseo junto con los maxilares superiores y ayudan a formar la cavidad nasal, la
bosa y las órbitas.
Dos maxilares superiores contribuyen
a formar las órbitas, las fosas nasales y la bóveda de la boca. En su borde
inferior presentan alvéolos donde se alojan los dientes.
El maxilar inferior que forma la
mandíbula inferior. Posee alvéolos donde se alojan los dientes y movimiento.
Finalmente el vómer que forma parte
del tabique nasal.
Huesos del tronco
El tronco está constituido por 58
huesos y para su estudio se consideran las partes siguientes: la columna
vertebral, las costillas y el esternón.
La columna vertebral:
La columna vertebral constituye el
eje del cuerpo y está situada en la línea media posterior del cuerpo. Se
extiende desde la base del cráneo hasta la región coxígea. Está constituida por
33 vertebras que se unen por discos cartilaginosos invertebrales.la columna
vertebral está constituida por las vertebras cervicales, dorsales, lumbares,
sacras y coxígeas.
Las costillas
Son huesos largos arqueados y planos
que se articulan por detrás con la columna vertebral y por delante con el
esternón. Son doce pares de los cuales los siete primeros forman las costillas
verdaderas, pues se unen directamente al esternón. Los tres siguientes
constituyen las costillas falsas, ya que no se unen al esternón sino a los
cartílagos de las costillas verdaderas. Los dos últimos pares reciben el nombre
de costillas flotantes porque su extremidad anterior queda libre.
El esternón
Es un hueso plano situado por delante
en la línea media del cuerpo. En el esternón se apoyan las dos clavículas y los
diez primeros pares de costillas.
Huesos de las extremidades
superiores:
Las extremidades superiores tienen
como función tomar los objetos y servir como defensa. Para estudiar los huesos
de las extremidades superiores se pueden distinguir: el hombro, el brazo, el
antebrazo y la mano.
Huesos del hombro
El hombro está formado por la
clavícula y el omóplato. Al conjunto de huesos que forman los hombres se le
conoce con el nombre de cintura escapular.
La clavícula es un hueso en forma de
S que está situado en la región antero superior del tórax se articula con el
esternón y el omóplato.
El omóplato es un hueso aplanado
situado por detrás de la caja torácica
Hueso del brazo.
Esta formado por un solo hueso, el
húmero.
El húmero es un hueso largo que se
articula con el omóplato y con la cabeza del radio.
Huesos del antebrazo
Consta de dos huesos: el cubito
situado hacia adentro y el radio hacia afuera.
El cubito es más largo que el radio y
forma el soco-
El radio es más corto que el cúbito y
algo curvado. El radio puede girar sobre el cúbito, lo cual permite los
movimientos de la mano, es decir, voltearla hacia abajo y adentro y hacia
arriba y afuera.
Huesos de la mano:
La mano consta de 27 huesos y está
dotada de gran movilidad y agilidad. En la mano podemos diferenciar 3 regiones:
1) El carpo: está formado por ocho
huesos pequeños dispuestos en dos filas. La primera se articula con el
antebrazo y esta formada por: escafoides, semilunar, piramidal, pisiforme. La
segunda se articula con los huesos de la palma y esta formado por: trapecio,
trapezoide, mayor y ganchudo.
2) El metacarpo corresponde a la
palma de la mano y esta formado por cinco huesos metacarpianos, uno para cada
dedo.
3) Los dedos que están formados por
tres huesos cada uno: falange, falangina y falangeta, excepto el pulgar que
solo tiene falange y falangeta.
Huesos de las extremidades inferiores.
Para estudiar los huesos de las
extremidades inferiores se dividen en cuatro regiones: cadera o cintura
pélvica, muslo, pierna y pie.
Huesos de la cadera o cintura
pélvica.
La cadera sirve de fijación a las
extremidades inferiores y está formada por dos huesos grandes, los ilíacos o
coxales que provienen de la soldadura de tres huesos: el ileón, el pubis y el
esquión.
Hueso del muslo
Está constituido por un solo hueso,
el fémur que va desde la cadera hasta la rodilla, se articula con la cavidad
cotiloidea del ilíaco.
Huesos de la pierna
Está constituida por dos huesos
largos: la tibia, hacia el lado interno, y el peroné, hacia el lado externo; la
rotula, que forma parte de la articulación de la rodilla, se halla por tanto
entre el muslo y la pierna e impide que la pierna flexione hacia adelante.
Huesos del pie.
Los huesos del pie se distribuyen en
tres grupos: tarso, metatarso y dedos.
El tarso constituye el empeine del
pie y comprende siete huesos: el astrágalo, que se articula con la tibia y el
peroné; el calcáneo que forma el talón; el cuboides, el escafoides y los tres
cuneiformes.
El metatarso o planta del pie está
formado por cinco huesos metatarsianos.
Los dedos están formados por tres
falanges cada uno, como en los dedos de la mano.
Enfermedades y accidentes del sistema óseo
Osteoporosis
Enfermedad sistémica del esqueleto,
caracterizada por una masa ósea baja y un deterioro de la microarquitectura del
tejido óseo, con el consiguiente incremento en la fragilidad ósea y
susceptibilidad a su fractura, por encima de los cincuenta años se considera
que una de cada cuatro mujeres y uno de cada ocho hombres tienen osteoporosis
en algún grado.
La influencia más importante del
deterioro del sistema óseo en las mujeres pos menopáusicas podría estar
relacionada con una deficiencia severa de progesterona segregada por los
ovarios.
Como otras causas se señalan:
deficiencias minerales y vitamínicas, medicinas corticosteroides, pobres
hábitos alimentarios, falta de ejercicio, demasiado cortisol y muy poca
testosterona. Los estrógenos, por otro lado, difícilmente protegerán contra la
osteoporosis cuando la progesterona este ausente.
Artrosis
Enfermedad que afecta cualquier
articulación del cuerpo. Puede ser primaria; es decir, que no tiene causa desencadenante
conocida; o secundaria, en cuyo caso se debe especificar su origen.
Entre las múltiples causas que pueden
desencadenar una Artrosis, se encuentran los traumatismos, las infecciones, las
enfermedades sistémicas o reumatológicas, etcétera.
En general, cualquier factor que dañe
el cartílago de una articulación desencadenará su progresivo desgaste y
destrucción, lo que finalmente pasará a ser una Artrosis de esa articulación.
Toda artrosis tiene tratamiento, el cual dependerá del grado de destrucción de
la o las articulaciones.
En una primera etapa se tratan sus
síntomas. Posteriormente y a medida que avanza la destrucción articular se
puede llegar, en los casos más avanzados, al reemplazo de la articulación
dañada por una Prótesis.
Osteoartritis
No sólo la osteoporosis es un reto
para la tercera edad, también y seguramente un dolor más frecuente, silencioso
y extendido es el derivado de la osteoartritis, con el incremento absoluto y
relativo de la población de la tercera edad, se estima que del 1,5 millón de
personas de mas de 65 años de nuestro país, el 80% tienen o pasan por algún
tipo de osteoartritis de modo permanente o esporádico e intermitente en su
frecuencia. Por lo general, ya a partir de los cincuenta años este tipo de
trastornos coexisten con algún otro de tipo crónico.
Los trastornos dolorosos más
frecuentes se presentan en la región pectoral de la espalda, pelvis, caderas y
hombros, articulaciones, rodillas especialmente, espasmos en ligamentos,
tendones y músculos, tobillos, muñecas con dolor hacia las manos, conviviendo
con otros síntomas como picor, sed, sudor y debilidad local general.
Escoliosis
Es una desviación lateral de la
columna con rotación de las vértebras sobre las inmediatas superior e inferior
sin causa identificable. Esta desviación de la columna afecta aparentemente a
estructuras tales como los hombros, la espalda y la pelvis.
No duele ni afecta inicialmente a la
vida de relación del paciente. Sin embargo, con el paso del tiempo uno
"columna desviada" se "desgasta" más y aparece una
"escoliosis dolorosa del adulto".
Si entendemos que la columna la
podemos dividir en cervical, torácica (costillas) y lumbar, existirán
desviaciones para cada segmento. La curva torácica es la más común, seguida por
la curva doble torácica y lumbar, y la lumbar. Por la edad, una escoliosis
puede ser congénita, infantil, del adolescente y juvenil.
La escoliosis afecta a un escaso
porcentaje de la población, aproximadamente un 2%. Suele tener un origen
familiar y hereditario (20%).
Lordosis
Es la desviación de la columna
vertebral de modo que se ve una "joroba" o Giba.
Accidentes del sistema óseo
Los accidentes más frecuentes que
ocurren en el sistema óseo son:
Fractura: cuando se produce una
ruptura total o parcial de un hueso; se manifiesta por un intenso dolor,
pérdida del movimiento e inflamación de la parte afectada. Requiere atención
médica para evitar mayores complicaciones. Existen gran variedad de fracturas:
sencilla, compuesta, abierta, doble, etc.
Luxación: consiste en la dislocación
de una articulación, lo cual ocurre cuando se sale de su posición normal. La
luxación va acompañada de intenso dolor por la lesión de ligamentos y tendones.
Esguince: es una lesión producida en
los ligamentos y tendones a causa de un movimiento brusco o de un golpe fuerte.
ACTIVIDADES:
1-
Imprimir
esta información para material de estudio.
2-
Marcar
en el texto aquellas palabras que desconozcas.
3-
Realizar
un mapa conceptual con HUESOS Y ARTICULACIONES
4-
Buscar
imágenes de los huesos mencionados en el texto (por ejemplo buscar “huesos del cráneo”)
e identificarlos.
5-
Llevar
las dudas para la próxima clase.
6-
Se tomará lección oral.
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